El Palacio Real era uno de los edificios más emblemáticos de Valencia, residencia monárquica desde Jaume I hasta su derribo en marzo de 1810 por orden de la Junta de Defensa Militar, porque no sirviera al ejército francés en el ataque contra la ciudad. Se ha mantenido su recuerdo por el nombre de sus jardines que actualmente son los conocidos Viveros o Jardines de Real.

Estaba al norte del río Turia, y se instaló sobre una almunia o finca de recreo de los gobernantes árabes. Jaume I eligió el lugar como residencia personal, pero pronto fue necesario un nuevo edificio con mejores instalaciones, construyéndose un nuevo palacio durante los reinados de Jaume II (1291-1327) y Pere IV, el Ceremonioso (1336-1387).

El Real en la Edad Media estaba formado por dos cuerpos, uno de menor tamaño con torres en las cuatro esquinas donde se situaba la primitiva capilla, y otro, de mayores dimensiones, concentrado en torno a dos patios con dependencias de uso público y habitaciones privadas para la residencia personal del monarca. La fachada principal contaba con una gran puerta flanqueada por dos potentes torres y un foso construido en 1356 ante la guerra con Castilla.

El reinado de Alfonso el Magnánimo fue una de sus etapas más brillantes, al fijar aquí su residencia permanente su esposa, la reina María de Castilla. Sus aposentos se situaron en torno a la torre occidental de la fachada y estaban cerca de la capilla donde se guardaba el Santo Cáliz, traído a Valencia por el rey en 1424 y que posteriormente se dio a la Catedral, donde hoy se venera. En este momento se situó en la planta baja el Archivo del Reino.

Con los Austrias, el Palacio fue una residencia real esporádica, puesto que los reyes se establecieron en Toledo y Madrid. Sin embargo, el nombramiento de un virrey para Valencia sirvió para desarrollar una pequeña corte en el Real, principalmente con Hermana de Foix y el Duque de Calabria, quién instaló aquí su famosa biblioteca y formó una capilla de música con cerca de 40 miembros, las composiciones de las cuales fueron recogidas en el Cançoner del Duque de Calabría.

En 1599 se acometieron importantes reformas para la boda de Felipe III con Margarita de Austria en Valencia, que permanecieron entre los meses de febrero y mayo en el Real.

Una de las reformas más importantes fue la de 1645 con motivo de la llegada de Felipe IV para celebrar Cortes en Valencia. Se construyó un porticado clasicista con pilares rectangulares y arcos de medio punto que sustentaban una galería superior con balcones que se utilizaban para contemplar cortejos como fuegos artificiales, desfiles ecuestres, torneos, etc.

Con Borbón, pasó a depender del ejército, perdiendo así su carácter de residencia real y se utilizó para albergar dependencias administrativas y una pequeña guarnición.

Después de su derribo en 1810, este símbolo del Reino de Valencia, quedó en el olvido, conociéndose su imagen sólo a través de algunos planos como los de Mancelli, Tosca o Manuel Caballero. El año 1986, durante las obras de construcción del colector Norte, aparecieron los primeros restos arqueológicos del Real y posteriormente en el 2009 las excavaciones realizadas por el SIAM han sacado a la luz y han puesto en valor los restos de la fachada principal de Palacio, con el acceso original flanqueado por dos torres que se pueden visitar en los jardines de Viveros.


Datos básicos

Horario:

Lunes a viernes: de 7 a 21.30 h (1 abr - 31 oct)
Fines de semana y festivos: 7.30 a 21.30 h
Lunes a viernes: de 7 a 20.30 h (1 nov – 31 mar)
Fines de semana y festivos: 7.30 a 20.30 h

Dirección:

Calle del General Elio, s/n (Jardines del Real)
46010 Valencia
Teléfono cita previa: 962 084 584